Origen de los primeros autómatas
Históricamente
los primeros autómatas se remotan en la Prehistoria donde las estatuas de algunos de sus
dioses o reyes despedían fuego de sus ojos, como fue el caso de una estatua de Osiris, otras poseían brazos mecánicos
operados por los sacerdotes del templo, y otras, como la de Memon de Etiopía
emitían sonidos cuando los rayos del sol los iluminaba consiguiendo, de este
modo, causar el temor y el respeto a todo aquel que las contemplara. Esta
finalidad religiosa del autómata continuará hasta la Grecia clásica donde existían estatuas con
movimiento gracias a las energías hidráulicas. Esos nuevos conocimientos quedan
plasmados en el primer libro que trata la figura de los robots Autómata escrita por Herón de Alejandría (10 dC
-70 dC) donde explica la creación
de mecanismos, muchos basados en los principios de Philon o Arquímedes, realizados
fundamentalmente como entretenimiento y que imitaban el movimiento, tales como
aves que gorjean, vuelan y beben, estatuas que sirven vino o puertas
automáticas todas producidas por el movimiento del agua, la gravedad o sistemas
de palancas. También cabe destacar su “The automaton theatre” sobre su teatro
de marionetas mecánicas que representaban la Guerra
de Troya.
Aunque
Heron es el primero en recopilar datos sobre los autómatas otros anteriores a
él realizaron sus aportaciones como es el caso de Archytas (428 aC- 347 aC) inventor del tornillo y la polea y
famoso por su paloma mecánica capaz de volar gracias a vapor de aire en
propulsión. O el terrible sistema descrito por Polibio(200aC-118aC) y utilizado por Nabis, tirano de Esparta, que consistía en un artilugio
con forma de mujer con clavos en su pecho y brazos y que abrazaba mortalmente a
todo aquel que incumplía sus pagos. Y otros aún más antiguos, pero de más
difícil autentificación, como el mítico Trono de Salomón, descrito en la Biblia y otros
textos árabes como un árbol de bronce con pájaros cantores, leones y grifos
mecánicos además de ser móvil, pudiendo elevarse desde el suelo hasta el techo.
Edad Media y Renacimiento
La Edad Media supone un paso adelante en la creación
de autómatas después de una época romana sin ninguna aportación importante. El
problema es que en muchos casos la falta de fuentes o la poca consideración que
se le ha dado a esta época ha hecho que muchos inventos y artilugios producidos
en este período hayan quedado en el olvido.
Alberto Magno
Nacido en
1206 en Baviera, teólogo,
filósofo y hombre de ciencia Alberto
Magno es una de las figuras
decisivas del pensamiento medieval. Se le han atribuido a lo largo de la
historia multitud de obras tanto de carácter mágico como de creación de seres
artificiales. En concreto dos, una de las llamadas “cabezas parlantes”, de las
que se hablará más adelante, y de un autómata de hierro que le servía como
mayordomo y en el que trabajó treinta años de su vida, era capaz de andar,
abrir la puerta y saludar a los visitantes aunque otros autores afirman que
además podía hacer más tareas caseras. Otra versión (que también se cuenta en
la historia de la cabeza parlante) narra que Santo
Tomás de Aquino, discípulo suyo, al ver aquel ser decidió destruirlo ya que
estaba convencido de que la mano del diablo había influido en su creación
Si
hablamos de avances científicos, Auilicos y tecnológicos debemos hablar del
mundo árabe y de Al-Jazari (1260) uno de los más grandes ingenieros de la
historia. Inventor del cigüeñal y los primeros relojes mecánicos
movidos por pesos y agua entre otros muchos inventos de control automático,
estuvo también muy interesado en la figura del autómata creando una obra del
mismo nombre (también llamada El
libro del conocimiento de los ingeniosos mecanismos) y considerada una de
las más importantes sobre historia de la tecnología. Dentro de esta vertiente
cabe destacar su complejo reloj elefante, animado por seres humanos y animales
mecánicos que se movían y marcaban las horas o un autómata con forma humana que
servía distintos tipos de bebidas. Existe un ejemplar (a tamaño real) del
complejo reloj elefante en el gigantesco centro comercial "Ibn Battuta",
en dubaï.
Leonardo Da Vinci
Leonardo
Da Vinci (1452-1519), hombre por
excelencia del Renacimiento diseñó al menos dos autómatas de los
que se tenga constancia. El primero se considera también uno de los primeros
con forma completamente humana, vestido con una armadura medieval. y fue
diseñado alrededor del año 1495,
aunque como muchos otros inventos de Leonardo no fue construido. Este mecanismo
fue reconstruido en la actualidad según los dibujos originales y podía mover
los brazos, girar la cabeza y sentarse. El segundo, mucho más ambicioso, se
trató de un león mecánico construido a petición de Francis I, Rey de Francia
(1515) para facilitar las conversaciones de paz entre el rey francés y el papa
León X , el animal, mediante diversos trucos de artificio, anduvo de una
habitación a otra donde se encontraba el monarca, abrió su pecho y todos
pudieron comprobar que estaba lleno de lirios y otras flores, representado así
un antiguo símbolo de Florencia (el león) y la flor de lis que Luis
XII regaló a la ciudad como señal de amistad.
Juanelo Turriano
Gran
ingeniero del siglo XVI que trabajó en España a las órdenes de Carlos V como relojero de la corte. Inventor de
multitud de mecanismos, siendo el más famosos el llamado “artilugio de Juanelo”
una obra de ingeniería capaz de llevar el agua desde el Tajo al Alcázar de Toledo, aunque jamás le
pagaron por aquella obra. En esa ciudad se le atribuye a Juanelo Turriano la creación de un autómata (entre
otros muchos como danzarines, guerreros o pájaros voladores) llamado “El Hombre
de Palo” (del que queda constancia en el nombre de una calle de Toledo), un
sirviente autómata que se diferenciaba del resto por estar hecho de madera y
que recorría las calles pidiendo limosna para su dueño haciendo una reverencia
cuando la conseguía. Otros autores más conservadores solo consideran a este
autómata un muñeco de palo estático, que se colocó en la ciudad para recoger
fondos para la apertura de un hospital.
René Descartes
Uno de los
más famosos casos de creación de un autómata humano, pero también donde es más
difícil separar la historia de la ficción, es la historia de René Descartes (1596-1650) y su hija autómata. Una de
las principales ideas cartesianas era la consideración de todos los animales
como complejos autómatas, seres privados de todo estado mental, que solo
actuaban por supervivencia y que en la práctica su carne y huesos funcionaban
como la mecánica de un artilugio. Pero cuentan que tras la muerte de su hija
ilegítima Francine, de cinco años de edad, se sintió tan deprimido que se
propuso construir una muñeca autómata lo más parecida a la fallecida uniéndose
tanto a aquella figura que según describen la trataba como “mi hija Francine”.
Su inseparable unión hizo que la llevara de viaje cruzando el mar de Holanda.
La tenía guardada en un cofre dentro de su camarote. El capitán del barco,
intrigado por su contenido, consiguió entrar en el camarote y abrir el cofre.
Cual fue su espanto al comprobar que aquella muñeca se levantaba y movía. El
capitán, horrorizado, la tiró por la borda. Entonces Descartes, que solía
destacarse por su mal humor, mató al capitán y lo tiró por la borda, al igual
que había hecho con la muñeca.
Época de esplendor: siglo XVIII
Con la
entrada en el siglo XVIII y los consiguientes avances en materia
de relojería se llega a la que se considera la época donde mejores y más
perfectos autómatas se realizaron de la historia. Su desarrollo, dominado por
el carácter científico, ponía de relieve la obsesión por intentar reproducir lo
más fielmente posible los movimientos y comportamientos de los seres vivos.
Jacques de Vaucanson
Nacido un
24 de febrero de 1709, Jacques de Vaucanson, excelente
relojero pero con amplios conocimientos de música, anatomía y mecánica, quería
demostrar mediante sus autómatas la realización de principios biológicos
básicos, tales como la circulación,
la digestión o la respiración,
sobre esta última función versó su primera creación “El Flautista” figura con
forma de pastor y de tamaño natural que tocaba el tambor y la flauta con un
variado repertorio musical. Vaucanson lo presentó en la Academia de Ciencias Francesa cosechando un gran éxito. Más tarde,
en 1738, crea su segundo autómata
llamado “El Tamborilero” como una versión mejorada del primero. En esta ocasión
la figura tocaba la zampoña de Provenza y el tamboril con veinte melodías
distintas. El tercero y más famoso fue “El pato con aparato digestivo”
transparente y compuesto por más de cuatrocientas partes móviles y que batía
las alas, comía y realizaba completamente la digestión imitando al mínimo
detalle el comportamiento natural del ave. Aunque en realidad el pato era un
engaño, pues lo que comía no era lo mismo que defecaba, sino que al interior
del pato había un compartimento en el que se depositaba el grano que comía y
del que salía algo parecido a un excremento. Pasados los años, Vaucanson,
cansado de su propia obra, vendió las figuras en 1743.
Friedrich von Knauss
Inventor
del siglo XVIII (1724-1789) y creador de uno de los
primeros autómatas escritores. Esta compleja creación la formaba una esfera
sostenida por dos águilas de bronce, en ella la figura de una diosa sirve de
musa al autómata que con su largo brazo escribe en una hoja en blanco lo que
previamente se le ha ordenado realizar. El sistema de funcionamiento es capaz
de hacer que el autómata moje la pluma en la tintero para poder escribir y
cuenta con un sistema para pasar la página cuando esta ha quedado escrita.
Pierre Jaquet-Droz
Posiblemente
el mejor y más conocido creador de autómatas de la historia. Pierre
Jaquet-Droz, suizo nacido en 1721,
es el responsable de los tres autómatas más complejos y famosos del siglo XVIII. Sus tres obras maestras
(La Pianista, El Dibujante y El Escritor) causaron asombro en la época llegando
a ser contemplados por reyes y emperadores tanto de Europa como de China, India
o Japón.
El primero
de ellos, “La Pianista”, es un autómata con forma de mujer que toca el órgano, con la particularidad de que
es la propia figura la que intepreta las obras pulsando las teclas con sus
dedos sin tener el sonido pregrabado o procedente de otro lugar. Compuesta por
2.500 piezas podía mover los ojos dirigiendo la mirada del piano a los dedos,
inclina el cuerpo, respira y al finalizar cada tema hacía una reverencia.
El
Dibujante, por otra parte, estaba compuesto por unas 2.000 piezas, tenía forma
de niño sentado en un pupitre y podía realizar hasta cuatro dibujos distintos,
pasando por todos los pasos del dibujo académico (esbozo con lápiz, repaso de
las líneas, sombreado y retoques finales). Al igual que el anterior imita el
comportamiento mientras realiza la tarea moviendo los ojos, las manos o incluso
soplando en el papel para eliminar los restos del polvo del lápiz. Los cuatro
dibujos que podía realizar el autómata eran un retrato de Luis XV, una pareja real, un perro y a Cupido subido encima de una carroza tirado
por una mariposa.
El último,
y más complejo de los autómatas, es “El Escritor” mecanismo compuesto por más
de 6.000 piezas y seis años de trabajo. Este diseño es la evolución de uno
anterior construido por los Maillardet, también con forma de niño, y que podía
escribir en inglés y francés y realizar algunos dibujos. La versión de
Jaquet-Droz podía escribir utilizando la pluma gracias a una rueda integrada en
su mecanismo interno donde se seleccionaban los caracteres uno a uno pudiendo
escribir así pequeños textos de unas cuarenta palabras de longitud. Como los
anteriores, realizaba movimientos propios de un ser humano como mojar la tinta
y escurrir el sobrante para no manchar el papel, levantar la pluma como si
estuviera pensando, respetando los espacios y puntos y aparte, además de seguir
con la mirada el papel y la pluma mientras escribe.
Los tres
autómatas se pueden contemplar en el Musée d'Art et d'Histoire de Neuchâtel, Suiza.
Jean Eugène Robert-Houdin
La fama de
los autómatas de Von Knauss y Jaquet-Droz llevó a muchos ilusionistas y
prestidigitadores a incorporar trucos con autómatas en sus espectáculos. Es el
caso de Robert-Houdin que creó varios autómatas que, aunque mecánicos, estaban
más cerca del mundo de la magia. Cabe destacar un busto cantante donde se
mostraba un sistema de engranajes con el que se decía que la figura cantaba,
aunque la realidad es que detrás de ese mecanismo se encontraba una cantante
auténtica. También fue responsable de un autómata escritor que dibujaba lo que
el público le pedía o el truco del autómata llamado “El Pastelero del Palais
Royal” que traía al mago todos los platos y bebidas que este le pedía, entre
otros muchos.
El Papamoscas
Artículo principal: Papamoscas (Burgos).
De estas
fechas data el famoso autómata de la catedral
de Burgos, el Papamoscas, cuya
misión es la de tocar las campanas señalando la hora: lo hace moviendo su brazo
derecho (con el que mueve, a través de una campana, un badajo) al mismo tiempo
que abre y cierra la boca. Si bien el mecanismo actual es del siglo XVIII,
sustituye a un artilugio parecido de fecha anterior.
Autómatas en China y Japón
La cultura
asiática, especialmente China y Japón,
ha tenido una gran tradición de autómatas que se ha mantenido desde tiempos muy
antiguos hasta la actualidad. Ya en el año 2000 a. C. se cuentan
leyendas chinas sobre autómatas. Como la creada por el hijo del rey Tach`uan,
hecho de madera, y tan semejante al hombre que confundían a todos los que lo
veían, hasta que descubren su naturaleza y es destruido. En tiempos más
cercanos se habla de varios emperadores chinos que, curiosos por estos
inventos, apoyaron la creación de todo tipo de autómatas, desde los que poseían
forma animal (pájaros, caballos, gatos, monos etc.) hasta otros con forma
humana y que andaban, bailan o tocaban instrumentos.
En el Japón de los siglos XVIII y XIX los
autómatas consiguieron un alto grado de importancia y complejidad. Se les
llamaba “karakuri”, que
se podría traducir como “aparatos mecánicos para producir la sorpresa en una
persona” y distingüían tres tipos de figuras: las “Butai Karakuri” que
se usaban en el teatro, las “Zashiki Karakuri” más pequeñas y con las
que se jugaba en las habitaciones y las “Dashi Karakuri” que se
utilizaban en las festividades religiosas. Su mayor tarea era la representación
de mitos y leyendas tradicionales aunque existían de todo tipo como algunos que
servían el te o lanzaban flechas con un arco. Ya entrados en el siglo XX y XXI vemos como la tradición del karakuri
se mantiene en los modernos robots japoneses, con la creación de complejísimos
robots antropomorfos como ASIMO, QRIO o Repliee Q1 o mascotas robóticas como
Aibo
, descendiente directo de los autómatas animales de siglos pasados.
Última época: 1848-1914
A finales
del siglo XIX y comienzos del siglo XX se
siguieron creando autómatas de todo tipo, pero la realidad es que no fueron tan
elaborados como sus antecesores y estuvieron más guiados al mundo del
espectáculo. Entre los más importantes caben destacar “La pareja” de Alexander
Nicolas Theroude, los autómatas animales de Blaise Bontems, las figuras que
realizaban pequeños trucos de magia o la encantadora de serpientes de Roullet
& Decamps, el fumador turco de Leopold Lambert, los escarceos con el mundo
de los autómatas de científicos como Nikola Tesla y su robot sumergible con mando a
distancia o el autómata caminante de George Moore con forma humana y movido por
la fuerza del vapor que podía recorrer distancias a casi 9 millas por hora.
Finalmente, con el estallido de la Primera
Guerra Mundial la
industria de los autómatas desaparece y no renacerá hasta la llegada de los
modernos robots.
Algunos tipos de autómatas
Cabezas y máquinas parlantes
Dentro de
los autómatas hay un grupo que ha tenido una gran difusión a lo largo de la
historia, las cabezas parlantes, seres que se creían entre la mecánica y la
magia que hablaban, aconsejaban a sus dueños o predecían el futuro. La leyenda
y el mito han influido mucho en este tipo de mecanismos encontrándose las
primeras versiones en antiguos cuentos árabes. Uno de los ejemplos más famosos
es la cabeza con forma de hombre de Roger Bacon (1214-1294), hecha de latón y que podía responder
a preguntas sobre el futuro, la de Alberto Magno con forma de mujer, la de Valentín
Merbitz que decían que hablaba varios idiomas, otros dicen que gracias a un
ventrílocuo, la cabeza parlante del Papa Silvestre II que respondía aleatoriamente “sí” o
“no” a las preguntas que se le hacían, o la figura de la santa que hablaba de Athanasius
Kircher, además de su libro “Misurgia Universalis” donde describe
con detalle la creación de figuras que pueden mover los ojos, labios y lengua.
En
cualquier caso, la mayoría de ellas conseguían la “voz” a través de diversos
sistemas. El primero con base documental en conseguirlo fue Kratzenstein que
con un sistema de tubos de órgano podía reproducir las vocales. Más tarde
Wolfrang von Kempelen explicaba en una de sus obras como fabricar y manipular
una de estas máquinas para que pueda pronunciar algunas frases breves a través
de una especie de fuelle por el que pasaba el aire y se modulaban los sonidos.
O las creadas por el abate Mical, de tamaño natural y que, exhibidas de dos en
dos, se contestaban la una a la otra. Ya en el siglo XIXJoseph
Faber ideó la versión más perfecta de estas máquinas, bautizada como Euphonia, que se utilizaba como
el órgano de una iglesia y que podía desde recitar el alfabeto hasta responder
preguntas, susurrar o reír.
Jugadores de ajedrez
Wolfgang
von Kempelen inventor,
como se ha señalado anteriormente, de una de las primeras máquinas parlantes
fue también creador de uno de los más famosos autómatas de la historia, que a
su vez, fue uno de los mayores fraudes de su tiempo pero que, a pesar de ello,
impulsó la creación de autómatas jugadores de ajedrez hasta casi nuestros días.
Hablamos de El Turco.
Construido
en 1769, “El Turco” estaba formado por una mesa donde estaba colocado un
maniquí con forma humana vestido con ropajes árabes. Una puerta en la parte
frontal se abría y dejaba ver el supuesto mecanismo de funcionamiento del
autómata. Este jugador fue una de las mayores atracciones de la época ya que,
según contaban, era invencible. Viajó a lo largo de Europa aún después de la
muerte de su creador, pasando a manos de Johan Maezel,
llegando a derrotar al mismísimo Napoleón
Bonaparte durante la
campaña de la Batalla de Wagram.
Después de viajar por Estados Unidos aterriza en Cuba donde
muere William Schlumberger, ayudante de Maezel, y posible encargado de
introducirse dentro del autómata para jugar las partidas, ya que después de
esta muerte “El Turco” dejó de exhibirse hasta acabar destruido en 1845 en el
gran incendio de Filadelfia. Más tarde se dijo que, a lo largo de su historia,
el autómata había tenido varios operadores que movían el mecanismo gracias a un
tablero de ajedrez secundario. Cada pieza del tablero principal contenía un
imán, así el operador podía saber que pieza había sido movida y dónde. El
operador hacía su movimiento mediante un mecanismo que podía encajarse en el
tablero secundario, indicando al maniquí donde mover.
La fama de
este autómata hizo que se crearan otras muchas réplicas con el mismo truco de
funcionamiento, algunas de ellas en el siglo XIX como es el caso de “Ajeeb”
presentado por Charles Hooper en 1868 o
“Mephisto” nacido en 1876 consiguiendo ganar un torneo de ajedrez en Londres sin
que nadie se percatara del artificio.
Sin
embargo, sí existió un autómata cuyo funcionamiento era totalmente real. Su
creación se debe al español Leonardo
Torres Quevedo, ingeniero y matemático, inventor de “El Ajedrecista”
presentado en la feria de París de
1914. Funcionaba utilizando unos electroimanes bajo el tablero, jugando
automáticamente hasta el final con un rey y una torre contra un rey desde
cualquier posición sin ninguna intervención humana.
Así,
podemos considerar a estos autómatas, tanto los falsos como los reales, como
pioneros de los modernos juegos de ajedrez informáticos y de ordenadores como Deep
Blue que mantienen el
mismo espíritu y objetivos que sus predecesores: conseguir que una máquina
pueda vencer a la mente humana.
Autómatas en la ficción
En la mitología
§ Prometeo, según la mitología griega,
creador del ser humano.
§ Pygmalion, ser de la mitología griega que
esculpió la estatua de una joven a la que llamó Galatea, tan hermosa que se enamoró de
ella, deseando que tuviera vida.
§ Hefesto ser
mitológico que creó mujeres mecánicas construidas en oro que le ayudaban en sus
labores de herrería.
§ Los Argonautas, crearon
un perro autómata para que custodiara su nave.
§ El Gigante de Talos, hecho de bronce.
§ El Golem, según el folclore judío, ser creado
de arcilla por el rabino Löw introduciéndole en la boca el shem, una
inscripción mágica en hebreo que contenía el nombre de Yahveh.
En la literatura
§ En el Satiricón de Petronio se
describe un esclavo con esqueleto de plata articulado que sirve los platos y
las bebidas.
§ Don
Quijote de La Mancha, en el capítulo 62 de su segunda parte, habla
de una cabeza parlante que Don Quijote encuentra en su camino y que cree hecha
por medio de la brujería, cuando en realidad era un truco de feria.
§ En El Hombre de Arena E. T. A. Hoffmann habla de Nataniel y su amor por la
autómata Olimpia. Su fin será el suicidio al descubrir la verdadera naturaleza
de su amada. Este mismo autor hablará en el cuento "Los Autómatas" de
"El Turco Parlante", inspirado en el falso autómata de Von Kempelen.
§ Frankenstein, obra escrita por Mary Shelley en 1818 y que cuenta la historia del
Doctor Frankenstein, obsesionado con crear un ser vivo a partir de diferentes
partes del cuerpo de cadáveres diseccionados.
§ El jugador de ajedrez
de Maezel de Edgar Allan Poe donde intenta descifrar el auténtico
funcionamiento de El Turco.
§ El Maestro Zacarías, de Julio Verne cuenta la historia de un relojero que
transfiere su alma a sus autómatas.
§ La Eva Futura de Villiers de L´Isle
Adam describe a Hadaly, la mujer artificial ideal, pero a la vez critica los
excesos de las invenciones tecnológicas representadas por Edison.
§ Las Aventuras de Pinocho de Carlo Collodi con la historia de Gepeto y su
marioneta de madera que cobra vida gracias a la intervención de un hada
madrina.
§ Los Robots
Universales de Rossum,
escrita en 1920 por
el checo Karel Capek y primera obra donde es utilizado el
término moderno "robot".
§ "Aria de una
muñeca mecánica" de Care Santos, cuento steampunk que
trata sobre el negocio de autómatas.1 2
En el cine
§ Le Joueur d'echecs (The Chess
Player) (1927)
dirigida por Raymond Bernard, película antibélica basada en la novela de Henri
Dupuy-Mazuel, el cual se inspiro en la historia del jugador de ajedrez autómata
"El Turco", creado por el barón húngaro Wolfgang von Kempelen.
§ Metrópolis (1927) dirigida por Fritz Lang, donde el
científico Rotwang CA crea un robot antropomorfo con forma
de mujer (o gynoide).
§ El
Mago de Oz (1939)
dirigida por Victor Fleming, donde aparece el personaje el hombre de hojalata, que
viaja a Oz en busca de un corazón.
§ 2001: Una odisea del espacio (1968) dirigida por Stanley Kubrick, en
la que aparece el personaje HAL 9000, una computadora con inteligencia
artificial que eventualmente enloquece, intentando matar a los tripulantes de
la nave Discovery.
§ Westworld (1973) dirigida por Michael Crichton y protagonizada por Yul Brynner, donde
los robots de un parque temático que simulaba el antiguo oeste americano se
rebelan en contra de los visitantes.
§ Las mujeres perfectas
(1975 y remake en 2004). En la ciudad de Stepford los hombres han sustituido a
sus mujeres por autómatas que obedecen todas sus órdenes.
§ Blade Runner (1982) dirigida por Ridley Scott, donde
aparecen los “Replicantes”, idénticos a seres humanos pero con una esperanza de
vida limitada, utilizados como trabajadores.
§ Terminator (1984) dirigida por James Cameron. En el
futuro las máquinas han esclavizado al hombre y envían al pasado a un autómata
de apariencia humana para que elimine a la futura madre del que será líder de
la rebelión contra las máquinas.
§ Eduardo Manostijeras (1990) dirigida por Tim Burton, cuenta
la historia de Eduardo, un autómata con unas afiladas cuchillas por manos, que
quedó incompleto al morir prematuramente su creador.
§ Toy Story (1995) dirigida por John Lasseter, recupera
el mito de que los seres inanimados, como los juguetes, tienen vida propia en
ausencia de sus dueños.
§ Inteligencia Artificial (2001) de Steven Spielberg,
narra la historia de David, un robot único en su género capaz de amar.
§ El
hombre bicentenario (1991) dirigida por Chris Columbus, es
una película que narra la historia de un autómata capaz de pensar y sentir.
§ Hugo (película) (2011) Película dirigida por Martin Scorsese
basada en el libro "La Invención de Hugo Cabret" donde el gran
cineasta Georges Méliès crea un automata por el cual se desata la trama de esta
historia





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